El Ministerio de Exteriores chino, en relación con el viaje que el líder espiritual tibetano Dalai Lama realizó el domingo a Eslovaquia y el almuerzo que sostuvo con el jefe de Estado Andrej Kiska, dio a conocer que respondería con medidas oportunas. La portavoz de la cancillería, Chua Chun-ying, dijo que Kiska había ignorado el "profundo desacuerdo" de China con el encuentro con Dalai Lama, afirmando que dicho viaje estaba en contradicción con la política de "una sola China", a la que Eslovaquia se había comprometido.
En respuesta a esa declaración, el asesor presidencial, Roman Krpelan, aseveró que varios días antes del viaje Kiska se había reunido con el embajador chino Lin Lin y le había explicado los motivos puramente personales de su encuentro con el Dalai Lama.