El presidente eslovaco Andrej Kiska realizó ayer una visita de trabajo a Berlín, donde se entrevistó con su homólogo alemán Joachim Gauck. Ambos mandatarios hablaron de temas diversos, pero hicieron hincapié en la necesidad de mantener a Europa unida.
"Es importante que nos centremos en las cosas que nos unen y no en las que separan. Hay que promover en la práctica los proyectos europeos y darlos a conocer entre los ciudadanos", aseveró el jefe de Estado eslovaco.
Otra de las cuestiones que divide a los países europeos, según Kiska y Gauck, es la falta de empatía. "Necesitamos más comprensión mutua, debatir más acerca de los problemas que afectan a cada país y las cosas que tenemos que abordar de manera conjunta. Cada estado tiene una visión diferente del proyecto europeo, es importante hablar de ello, discutir los puntos que nos dividen, y aportar soluciones que nos unan", agregó Kiska.
La crisis migratoria y la solidaridad con las personas que huyen de la guerra en sus países de origen también fueron temas abordados por los dos líderes.