Durante la noche de lunes la Policía de Žilina detuvo dos camiones con placa de Turquía que transportaban 78 migrantes ilegales, hombres mujeres y niños, procedentes de Irán, Irak y Siria. A decir de la portavoz del Cuerpo de Policía, Denisa Baloghová, los extranjeros subieron a los camiones en Rumania, atravesaron Hungría y Eslovaquia y se dirigían a Alemania. Los conductores turcos confesaron que recibirían 500 euros por cada persona.
Ladislava Hudzovičová Foto: TASR