Eslovaquia se convirtió, hace ahora veinte aňos, en miembro de pleno derecho, como nuevo estado independiente, de UNESCO. Durante estos aňos, cinco poblaciones o zonas de nuestro país han pasado a engrosar su listado del Patrimonio Mundial.
Son la población de Banská Štiavnica, con los monumentos técnicos de sus alrededores, la población de Levoča, el castillo de Špis y los monumentos culturales anejos, la reserva de arquitectura popular de Vlkolinec, la ciudad de Bardejov y su centro histórico, y las iglesias de madera de la zona eslovaca de los Cárpatos. Además de ello, también la fujara y su música, y las cuevas del karst de la región de Aggtelek y los bosques de los Cárpatos han engrosado las listas de zonas naturales o de patrimonio inmaterial de la humanidad de UNESCO.