Es tarde para hablar de "gran arquitectura" o, dicho de otra manera, de grandes cambios en la eurozona. Así se pronunciaba el lunes el ministro de Finanzas de Eslovaquia, Peter Kažimir, a su llegada a la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) en Bruselas.
La reforma de la eurozona, impulsada principalmente por Francia y Alemania, debería ser uno de los puntos del orden del día de la cumbre de la UE de la próxima semana, pero la situación postelectoral en Alemania y las largas negociaciones para la formación del nuevo gobierno federal impidieron el inicio de esos debates.
"No estoy muy contento con eso, la posibilidad de hacer cambios significativos se nos está escapando de las manos", acotó Kažimir, añadiendo que es importante adoptar un calendario claro que posibilite llegar a acuerdos en ciertas cuestiones.