"A todos ustedes, mis queridos conciudadanos, les deseo una linda tarde festiva. El discurso del Año Nuevo, en el que me dirijo a ustedes como jefe del estado, se ha convertido ya en una amena tradición. Les deseo todo lo mejor, a ustedes - las personas que viven en Eslovaquia, los que sienten alguna afinidad hacia este país y a todos nuestros paisanos que viven esparcidos por todo el mundo. Le deseo todo lo mejor también a Eslovaquia - país que hoy cumple 26 años de su nacimiento y al cual tengo el honor de servir. Es la última vez que me dirijo a ustedes con el discurso del Año Nuevo como presidente. Otra vez quiero subrayar, sinceramente, que la oportunidad de poder compartir con ustedes por lo menos algunos minutos del día festivo de hoy representa para mí un momento excepcional. Para mí es una posibilidad de poder compartir con ustedes mis reflexiones que considero importantes y quizás hasta candentes".
El presidente, Andrej Kiska, introdujo su reflexión con los deseos de buena salud, del amor y entendimiento, de éxitos, de buenos retos y justas decisiones que conlleven la alegría y la satisfacción. Su primera consideración fue dedicada al balance de todos los aniversarios redondos que habíamos previsto celebrar en el año 2018. Los años simbólicos que terminaban con el ocho y que desempeñaron un papel muy importante en la historia del país. Kiska mencionó el nacimiento de Checoslovaquia, los 70 años que han pasado desde el comienzo del régimen totalitario y también la llegada de los ejércitos del Pacto de Varsovia que invadieron nuestro país 50 años atrás. Recordándose de la historia más cercana el presidente destacó también el 30 aniversario de la llamada "Manifestación de velas" que antecedía a la revolución de Terciopelo y tampoco se olvidó de los 20 años que han pasado desde la derrota del "gobierno de Mečiar".
"Todo esto lo celebramos el año pasado. Desafortunadamente, lo celebramos afectados por el duelo y el enojo. Porque todo se desarrolló de otra manera. El mismo año 2018 se ha inscrito en la historia de la República Eslovaca como otro de los años importantes que terminan con el ocho. Ha sido un año en el cual no ha sido suficiente recordar los símbolos de los acontecimientos históricos y explicar su importancia para nuestro presente y nuestro futuro. El asesinato de Ján Kuciak y de Martina Kušnírová transformó el año de fiestas y recuerdos en un año que conmemoraremos como un año de la lucha por la decencia y justicia".
El asesinato del joven periodista y de su novia, a decir del mandatario, nos motivaron a revisar la sociedad en la que vivimos y revisar la aplicación de los valores de la democracia. En la sociedad eslovaca, según Kiska, reina un profundo escepticismo hacia la representación política y la aparición de las dudas obligaron al ciudadano a quitarse las gafas de color rosa.
"¿Logramos pasar por esta prueba? Sería muy atrevido pronunciar ahora veredictos históricos definitivos. A pesar de ello, mi respuesta es sí, lo logramos. Creo que estamos entrando en el año 2019 como una sociedad más fuerte y más resistente. Gracias a ustedes, gracias a todas las personas que transformaron su indignación y su enojo en un sincero esfuerzo para convertir nuestro país en un país mejor. Estoy convencido de que la gente que está lista a reunirse - en las plazas o fuera de ellas - para apoyar "la decencia y la justicia", está y siempre estará capaz de cultivar y proteger la libertad y la democracia".
Refiriéndose a las manifestaciones para "la decencia y la justicia" Kiska recordó la existencia de varios retos, problemas e injusticias pendientes y también destacó el deseo del cambio que se nota en la sociedad. La democracia, según Kiska, no conoce victorias ni pérdidas definitivas. La lucha entre el bien y el mal perdura. Lo confirman todos los acontecimientos de los años importantes que terminan con el ocho. Con esta ocasión el presidente recordó que en noviembre de este año celebraremos el trigésimo aniversario del acontecimiento más importante de la historia moderna de Eslovaquia, que fue la Revolución de Terciopelo. Gracias al coraje y la unión de mucha gente llegamos a liberarnos, después de 40 años, del régimen comunista. El mandatario no se omitió recordar que es muy importante entender y respetar también a la gente que ve el mundo de otra manera. A pesar de las diferencias de opinión, dijo Kiska, hay que unirse con la esperanza de que mejorar la sociedad siempre es posible. Y en este procedimiento es importante saber perdonar. Antes de despedirse el presidente aún recordó que durante este año nos esperan las elecciones al Parlamento Europeo, y como concluyó, obviamente nos espera mucho trabajo.
"Les deseo a ustedes y a sus familias buena salud y amor, les deseo los días llenos de la esperanza, alegría y orgullo. Próspero Año Nuevo 2019".