La antigua frontera que se extendía desde el Mar de Barents hasta el Mar Negro fue durante casi 50 aňos "tierra de nadie", donde apenas se edificaron o construyeron infraestructuras. Es que, si algún día estallaba una guerra entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, este habría sido el escenario de los primeros combates entre las tropas de estos dos bandos. Y fue esa la razón por la que numerosas zonas a lo largo de esa frontera de miles de kilómetros se convirtieron en un campo minado, donde las únicas construcciones que se levantaron fueron garitas, búnkers y vallas de alambre.
En la actualidad, la Unión Europea está tratando de transformar el antiguo Telón de Acero en una ruta turística, con tramos que combinan la cultura, historia y naturaleza del Viejo Continente. La ruta Telón de Acero, nombre que se la dado a este proyecto turístico, tendrá 10.400 kilómetros de longitud. Pasará por un total de 20 países europeos, atravesando parques naturales, parajes, ciudades, bordeando ríos, costas y uniendo territorios que durante muchos aňos se dieron la espalda unos a otros. El tramo eslovaco de la mencionada ruta ya está seňalizado y es accesible en toda su extensión.