Por motivos de amenaza para la seguridad, el alcalde de la ciudad de Moldava nad Bodvou, István Zachariaš, tuvo que detener la organización de un Festival de Musica en una población gitana cuyo objetivo era romper las barreras y prejuicios entre la población romaní y el resto de los ciudadanos.
Aunque el festival estaba patrocinado por el propio presidente Andrej Kiska, el alcalde decidió seguir las recomendaciones de la Policía y para su organización. “Pedí a los organizadores que respetaran las recomendaciones de la policía, puesto que tengo que garantizar la seguridad y no puedo de hacerlo con mis propias fuerzas. Dado que ignoraron mi solicitud, me dirigí directamente a la Policía que, en consecuencia, me advirtió de la amenaza real de peligro“, explicó el alcalde.