El Parlamento aprobó ayer la enmienda a la Ley, según la cual los alimentos que no sean saludables no podrán ser vendidos en los quioscos escolares. La normativa prohibe la venta de comida rápida en las escuelas, de alimentos que contienen más que 1,5 g de sal por 100 gramos, productos de panaderia dulces que no contengan por los menos una tercera parte de frutas o componentes lácteos.
De las escuelas desaparecerán también los dulces, helados, bebidas con alcohol, cofeína, quinina, bebidas energéticas y todas las bebidas condimentadas. La Cámara de Alimentación Eslovaca protesta contra esta enmienda alegando que la selección de lo insaludable ha sido hecha por los diputados y no se basa en un consenso de los expertos. La Asociación de los Empleadores estima que como consecuencia de esta normativa alrededor de 2.000 empleados pueden perder su puesto de trabajo.