Las iglesias eslovacas cristianas conmemoraron ayer el Domingo de Ramos, lo que marcaba el inicio de la Semana Santa. La jornada recuerda la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y anticipa su pasión y muerte. En los templos católicos se bendicen ramas —tradicionalmente de sauce en el país—, mientras se leen o cantan los relatos de la Pasión. La celebración es compartida también por las iglesias evangélicas, aunque con particularidades en el rito greco-católico, donde se realiza la unción con aceite sagrado. El Domingo de Ramos abre así los días más solemnes del calendario cristiano.
Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR