El primer ministro, Robert Fico, ha instado al fiscal general, Maroš Žilinka, a dimitir de su cargo. Fico busca presionar al funcionario mediante pruebas y argumentos que lo obliguen a cuestionar su idoneidad al frente de la Fiscalía General. Según el jefe de Gobierno, la gestión de la entidad está condicionada por el hecho de que Žilinka fue designado por la actual oposición.
Fico recriminó que entre 2020 y 2023 —un periodo en el que, según su criterio, se pisotearon los derechos humanos y se instrumentalizó el derecho penal contra los representantes del partido Smer y su entorno— el fiscal general guardó silencio y no condenó los abusos de la entonces coalición gubernamental ni de los órganos persecutores. Para ilustrar su crítica, contrastó aquella pasividad con la actitud actual de Žilinka, a quien acusó de publicar opiniones críticas contra "dos cámaras de tráfico en fase de prueba". "Sencillamente, consideramos que toda la actuación del fiscal general desde su toma de posesión ha sido marcadamente opositora", sentenció el primer ministro.
Por su parte, Žilinka rechazó categóricamente estas afirmaciones. “Se trata simplemente de un enfoque que a usted, señor presidente del Gobierno, a algunos políticos y a determinados ciudadanos no les gusta. No se ajusta a sus ideas ni a las promesas electorales que hicieron en campaña”, replicó. Asimismo, el fiscal general aseguró que jamás cumplirá con dichas expectativas políticas si estas no se alinean estrictamente con la Constitución y las leyes de la República Eslovaca.