"Los eslovacos son conscientes y reconocen el papel irreemplazable que tuvo el Ejército Rojo en la liberación de Bratislava durante la segunda contienda bélica. Así fue y nadie podrá ponerlo en duda. No hay ningún interés ni tendencia alguna a tratar de tergiversar la historia". Así se lo transmitió el jefe de Estado Andrei Kiska al ministro de Exteriores ruso Serguei Lavrov al referirse al papel desempeňado por el Ejército Rojo en la liberación de Eslovaquia. El encuentro entre Kiska y Lavrov se produjo en el marco de la visita oficial que este último realizara a nuestro país la semana pasada.
El presidente eslovaco rechazó en marzo la invitación de su par ruso, Vladimir Putin, para que estuviera presente en Moscú el 9 de mayo durante los actos conmemorativos por el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, pero había afirmado que celebraría ese acontecimiento el 8 de mayo en Eslovaquia. Kiska ha pedido a los ciudadanos que ese día prendan velas en la tumba de cada soldado caído en territorio eslovaco.
Durante su estancia en Bratislava Lavrov se entrevistó también con su homólogo, Miroslav Lajcák, con el primer ministro, Robert Fico, y con el presidente del Parlamento, Peter Pellegrini, y junto a todos ellos colocó una corona de flores al pie del memorial Slavin, sitio donde reposan los restos de 6.845 soldados caídos durante la guerra.