El Presidente eslovaco Andrej Kiska ratificó ayer el acuerdo sobre las bombas de racimo, anteriormente aprobado por el Parlamento. El acuerdo internacional prohíbe el uso, la producción o el almacenamiento de este tipo de munición y para Eslovaquia pasa a ser obligatorio cumplimiento a partir del primero de enero del próximo aňo. El Ministro de Defensa, Martin Glváč, informó que la liquidación de los depósitos se podría realizar con la ayuda de algún estado miembro de la OTAN dado que el proceso requiere de muchos recursos económicos. Las fuerzas armadas eslovacas almacenan más de 760 bombas de racimo y misiles que también las contienen. Los gastos necesarios para su eliminación se estiman en cinco millones y medio de euros.