Los ministros, por un lado, negaron la legitimidad de El Asad para continuar al frente del Gobierno sirio y, por el otro, reconocieron la participación de éste en una eventual transición política en Siria.
Con ese doble discurso, los Veintiocho aprobaron un documento que encierra dos posturas enfrentadas: la de Francia y Reino Unido que niegan cualquier concesión a El Asad y la de Alemania y otros países que conceden ese papel inicial para exigir más tarde la salida de El Asad.
El canciller eslovaco, Miroslav Lajčak, se pronunciaba sobre el asunto en los siguientes términos: "Estamos perdiendo mucho tiempo con especulaciones acerca del futuro de Bashar el Asad. En estos momentos deberíamos centrar la atención en la búsqueda de una solución al problema. Bashar el Asad es un realidad que hay que tomar en consideración. No se trata decir quién nos gusta y no. La cuestión es determinar quien importante y quien no lo es. Y estos momentos, me temo que Bashar el Asad es importante".
Al referirse a Rusia, Lajčak resaltó la necesidad de fomentar más el diálogo. "La participación de Rusia en la el conflicto sirio es una realidad no puede ser ignorada. Si la UE quiere ser un actor global fiable, entonces creo que debería reaccionar. En mi opinión, lo más lógico sería entablar un diálogo sobre Siria con Moscú", aňadió.