El jefe de Estado eslovaco Andrej Kiska se ha negado a firmar la moción de la Ley de prestación de servicios sanitarios y la ha enviado de vuelta al Parlamento para su posterior debate. Dicha norma jurídica había sido aprobada por el órgano legislativo el pasado 25 de noviembre.
Kiska justificó su decisión alegando que la partida presupuestaria destinada a Sanidad en 2016 no será suficiente para garantizar el incremento salarial del personal que trabaja en las instalaciones sanitarias. "Tomando en consideración las renuncias en masa presentadas últimamente por las enfermeras, el envío de vuelta al Parlamento de dicha ley crea espacio para un debate más a fondo, que permita encontrar una solución aceptable para todas las partes involucradas", añadió.
La Cámara Eslovaca de Enfermeras y Comadronas, la Cámara Eslovaca de Fisioterapeutas, así como varios grupos de enfermeras le habían pedido al mandatario que no firmara la ley.