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Nova Posoniensia —nombre latino del periódico de Bratislava— comenzó a publicarse hace 305 años. Era un semanario y el primer periódico de publicación periódica en Hungría. Se publicaba en latín. Está vinculado a Matej Bel y al instituto evangélico de Bratislava. Sin embargo, según indican las últimas investigaciones, el editor podría haber sido otro de sus colaboradores.
Tanto por su contenido como por su forma, el «Bratislavské noviny» fue un auténtico precursor de los periódicos actuales. Superó con creces al anterior «Mercurius Veridicus ex Hungaria». Esto se debió a que los redactores de «Nova Posoniensia» eran expertos con un alto nivel de formación. Conocían bien los periódicos más importantes de Europa y ellos mismos escribían artículos de carácter científico y periodístico. Matej Bel, por ejemplo, fue un (polímata) polihistor eslovaco, enciclopedista, pedagogo, predicador evangélico, pionero de la Ilustración eslovaca, uno de los científicos europeos más destacados del siglo XVIII, fundador de la geografía nacional moderna en Hungría y modelo a seguir del enciclopedista francés Denis Diderot. Martin Jurčo lo descubrió gracias a la traductora e historiadora del arte Erika Juríková.
En ellas colaboraron Matej Bel y los profesores del Liceo Evangélico de Bratislava, pero no sabemos con exactitud quién era el redactor jefe ni quiénes eran los colaboradores. Sabemos que se imprimían en la imprenta de Ján Pavol Reuer, en Bratislava, en la actual calle Ventúrska. Pero para Reuer, se trataba únicamente de un asunto comercial, simplemente una forma de redondear los ingresos y mejorar económicamente su situación.
Dado que se trata del primer periódico de Bratislava, supongo que tenía una función educativa.
No solo tenían una función didáctica, sino que su papel en la Hungría multinacional consistía también en integrar a las distintas nacionalidades y contribuir al cultivo del latín como lengua que, aunque se basaba en la lectura de autores clásicos, debía demostrar —dado que era la lengua oficial en Hungría— que era capaz de reflejar también los últimos descubrimientos científicos y la situación política.
¿Se publicaban solo en latín?
Sí, se publicaban en latín. Esos editores eligieron un camino mucho más difícil, ya que los periódicos en húngaro o en alemán habrían tenido un mayor número de suscriptores, pero el latín seguía siendo la lengua oficial y era necesario demostrar que podía expresar prácticamente todo, incluso lo que era de actualidad en aquella época. Como ejemplo podemos citar los términos para el tabaco —por entonces, una planta nueva: «nicotina» y «herba»—, para el té («herba té») o para el telescopio («telescopium»); todos ellos eran neologismos creados precisamente gracias a la *Nova Posoniensia*.
Así pues, estos periódicos también contribuyeron al desarrollo de la lengua. ¿En qué consistía concretamente su contenido?
Probablemente, debido principalmente a la censura, el 90 % de la información consistía en noticias del extranjero, concretamente de países cercanos a la monarquía de los Habsburgo, es decir, Italia, Francia, Inglaterra y Portugal, mientras que alrededor del 10 % eran noticias nacionales, de las cuales el mayor porcentaje se dedicaba precisamente a Bratislava.
¿Hubo algún acontecimiento destacado entre esas noticias de Bratislava?
En el verano de 1721 se construyó un puente flotante sobre el Danubio con 67 barcas, lo que en aquella época fue algo extraordinario para los habitantes de Bratislava; o que en junio de 1721 se produjo un gran incendio que destruyó seis casas en Bratislava. Y precisamente este suceso se describe de forma muy emotiva en este periódico, haciendo hincapié en la desgracia que sufrió la población de esas casas. Nova Posoniensia seguía teniendo dificultades económicas. Esto se debía a que el número de sus suscriptores no aumentaba, por lo que incluso Reuer tenía que aportar dinero de su bolsillo para mantener el periódico. En varias ocasiones, en sus notas editoriales, predijo su pronta desaparición si esta situación desfavorable no cambiaba. Bel tuvo que entregar este periódico a los jesuitas, ya que estos lo consideraban su competencia. Probablemente en septiembre de 1722 se publicó el último número, aunque no podemos afirmarlo con total exactitud, ya que no se han conservado todos los números. ¿Cuánto costaban? ¿Podían permitirse comprarlos incluso los estudiantes? Bueno, seis ámbar al año era una suma bastante elevada, pero, por otra parte, se publicaban cada semana y, una vez al mes, un suplemento independiente, un suplemento científico, que se llamaba Sylabus Rerum Memorabilium. Es decir, un suplemento dedicado a los hechos memorables y a las cosas que merecía la pena conocer. Era, en esencia, una especie de resumen histórico, genealógico y cronológico, con artículos más amplios y de carácter más científico, y supongo que precisamente esta parte estaba destinada a los investigadores, pero también a los estudiantes, para que ampliaran sus conocimientos. A este medio de comunicación no se le puede reprochar ni su reducido alcance, ni la brevedad de la información, ni la escasa cobertura de la actualidad nacional. Su predominante «pura exposición de hechos», la publicación de comunicados oficiales, decretos y ordenanzas sin comentarios, era imprescindible, ya que la censura no permitía otra forma de publicación. En Hungría, la censura era entonces muy estricta. Esto se debía a la posición de poder de la administración estatal centralizada. Incluso de María Teresa, que reinó entre 1740 y 1780, se decía que «tenía a la ciencia, la educación y la prensa atadas a una cuerda». Sin embargo, a pesar de todas las restricciones y carencias, el periódico Nova Posoniensia puede considerarse una iniciativa periodística pionera y significativa. Se convirtió en un modelo a seguir no solo para los periódicos posteriores publicados en latín, sino también para los editados en alemán y húngaro.