Inicialmente quería ser pintor. Sin embargo, su padre, un obrero que debía cuidar a otros seis hijos, tenía muy pocos recursos y quizás incluso menos confianza en que manejar un pincel fuera un trabajo serio. Así, Jozef Cíger Hronský se convirtió en profesor de matemáticas. Hoy, los escolares eslovacos lo conocen como uno de los escritores más destacados del siglo XX y representante de Matica slovenská, la institución cultural y científica más antigua del país, que protege el patrimonio nacional, difunde información y une a la comunidad nacional e internacional desde el aňo 1863. Representantes de varias instituciones la semana pasada conmemoraron el 130 aniversario de su nacimiento en Martin. Recordaron la figura de Hronský en el Cementerio Nacional y en su antigua casa, que hoy alberga la exposición permanente Jozef Cíger Hronský: Una vida sin descanso.
La casa de Jozef Cíger Hronský fue diseñada y construida por él mismo entre 1937 y 1939. Vivió aquí los seis años más felices de su vida. Escribió un diario, que además de los años de exilio en Austria, Baviera, Italia y Argentina, contiene hermosos recuerdos de esos seis años que estuvo en Martin.
Con estas palabras comienza Helena Belláková, empleada del Archivo de Matica Slovenská, el recorrido por la casa museo de Jozef Cíger Hronský en Martin.
Jozef Cíger nació el 23 de febrero de 1896 en la ciudad de Zvolen. Hronský como seudónimo literario, que añadió a su apellido Cíger, lo adoptó para expresar esa relación estrecha que conservaba con su región natal, concretamente con el río Hron. Durante la Primera Guerra Mundial, se unió al frente italiano como soldado, a un regimiento de infantería. Tras su regreso de la guerra a casa, se casó con Anna Valéria Ružináková y comenzó a dar clases en escuelas primarias de Kremnica y Krupina. Por invitación del entonces secretario de Matica Slovenská, Štefan Krčméry, se dirigió a Martin, explica Helena Belláková, desplazándose lentamente por una habitación con fotografías familiares y obras de arte pintadas por Jozef Cíger Hronský, hasta detenerse delante de la vitrina con sus pertenencias.
Le gustaba fumar, por eso vemos aquí esta tabaquera. También le encantaba jugar a las cartas, por eso están aquí estos comodines. Su esposa le regaló este rosario con motivo de su 50 cumpleaños, que celebró en Italia. Usaba este reloj, estos artículos de afeitado... Otro detalle interesante son estos dos monederos de cuero. El primero contiene las reliquias de San Francisco de Asís, porque Hronský vivió un tiempo en la ciudad de Asís y, a petición de la orden franciscana, creó hermosos diseños de vidrieras. Por este trabajo, además de recursos económicos, recibió estas reliquias. El segundo monedero de cuero lo hizo él mismo. Algunos escriben que lo llenó con tierra de la tumba de sus padres, otros que lo llenó con tierra del Cementerio Nacional de Martin. Puso en él algunas cuentas del rosario de su madre y lo llevó consigo toda su vida.
En la otra vitrina se exhiben libros infantiles como son Las tres cabras sabias, El conejo valiente, El conejo valiente en África y Tomás el cetrero. El cuento Budkáčik y Dubkáčik, sobre las increíbles aventuras de dos cerditos, se puede ver en la exposición en formato de película en blanco y negro. Entre los libros para jóvenes y adultos se encuentran, por ejemplo, La espada enterrada, El pan, El escribano Gráč o la novela Jozef Mak, que ha sido llevada al cine. Los temas del entorno rural predominan en las obras de Jozef Cíger Hronský, sin embargo, también aborda los problemas de la intelectualidad y las mujeres. Su obra es atemporal, opina Ján Danko, alcalde de la ciudad de Martin.
La idea que me atrajo fue: Hay que perseverar, incluso cuando parece que todo el mundo está en tu contra. Creo que sigue vigente.
En el año 1933, Jozef Cíger Hronský se convierte en secretario de Matica Slovenská y, en 1940, en su administrador. Funda la Biblioteca Nacional Eslovaca, la imprenta Neografia, además de la radiodifusión desde Martin. Contribuyó al desarrollo del teatro de títeres y a la creación de un escenario profesional en Martin: el Teatro de Cámara Eslovaco. A decir del presidente de Matica Slovenská, Marián Gešper, fue un gestor excepcional de la cultura eslovaca, capaz de expresar plenamente sus capacidades personales en aquella época.
La actividad editorial de Matica Slovenská se extendió por todo el país. En las regiones, la movilización de docentes, agrupaciones culturales y otros grupos se desarrolló a tal punto que Matica Slovenská prácticamente duplicó su base de afiliados durante el período en que Hronský la administró. Cabe destacar que su nombre además tuvo repercusión en el sector industrial y manufacturero. Fue un excelente administrador que inició la transformación gradual a la llamada nueva impresora matricial de Martin, Neografia. Hoy en día, Neografia sigue siendo una gran imprenta. Incluso, después de la Segunda Guerra Mundial y durante el Socialismo, contó con el apoyo del Estado y logró desarrollarse. No solo durante el régimen socialista, sino también después de 1989, por ejemplo, impresores de Eslovenia y Serbia viajaron a Martin para formarse allí. Por eso, podemos decir que este es también un legado vivo de Jozef Cíger Hronský.
Aún más triste es que hoy en día se lancen ataques completamente absurdos contra Hronský. Se le acusa de presunta colaboración o afinidad con el entonces régimen del Estado eslovaco, algo muy relativo, teniendo en cuenta los verdaderos hechos históricos. Dirigía una institución cultural, no un órgano de poder, y hay que decir que bajo su dirección operaron numerosos grupos de resistencia de Matica Slovenská. Sabía perfectamente que sus colaboradores realizaban actividades de resistencia antifascista, y nunca los denunció; al contrario, apoyó al secretario de Matica Slovenská, Ján Marták, al artista Karvaš, eslovaco de origen judío, o a Turzo-Nosický, que eran conocidos activistas antifascistas de Turec.
“Sólo de nosotros depende si emprendemos el camino de una comprensión y un discernimiento más profundos, lo cual, por supuesto, es mucho más difícil que elogiar o condenar a alguien”, señala Juraj Hirčák, del Instituto de la Memoria Histórica. Hirčák enfatiza que los historiadores deben observar a cada personalidad en el contexto histórico para acercarse a una imagen verdadera y a su reflejo en la sociedad. Esto también se cumple en el caso de Hronský.
Su contribución a la cultura eslovaca es innegable. Sin embargo, su personalidad también puede observarse a través de otras actividades y actitudes. Algunas de ellas son polémicas. Por ejemplo, la arianización de la zincografía de Oskar Horský de Žilina por parte de Matica Slovenská, precisamente bajo el liderazgo de Hronský. En una carta conservada en el Archivo Nacional Eslovaco se escribe: “Hasta ahora, no hemos recibido ninguna notificación sobre si se va a arianizar esta empresa. Está prosperando muy bien y el judío está ganando más dinero que nunca. La propia Matica Slovenská se ve cada vez más obligada a encargarle pedidos. Después de la arianización, esta sería la única empresa de cincografía”. Fin de la cita. Tras la arianización de la zincografía y su traslado a Turčianske Svátý Martin, Matica Slovenská contrató a Oskar Horský en la empresa Neografia, en la que la zincografía se transformó. Necesitaban a Horský como experto. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que, en contra su voluntad, se vio obligado a vender sus propiedades a bajo precio. Hay que añadir que Oskar Horský se unió posteriormente a los partisanos y fue ejecutado por los alemanes.
Eva Orbanová, miembro del Consejo Científico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Trnava, señala:
El 22 de diciembre de 1948, el Tribunal Popular de Ružomberok dictó sentencia absolutoria, es decir, que Jozef Cíger Hronský fue absuelto de la calificación de criminal de guerra.
El historiador Juraj Hirčák señala que Jozef Cíger Hronský rechazó la importancia del Levantamiento Nacional Eslovaco como manifestación de resistencia interna contra la entrada de los nazis en Eslovaquia. “Desde un punto de vista subjetivo, no se le puede culpar por esto”, afirma Eva Orbanová.
Fue encarcelado por los partisanos en un sótano frío la noche del 1 al 2 de septiembre de 1944, sin saber si amanecería vivo al día siguiente. Esto dejó en él una huella grabada en su memoria. Sin embargo, cuando el Levantamiento Nacional Eslovaco fue reprimido, Jozef Cíger Hronský no albergó odio ni animosidad hacia ninguno de los trabajadores que se habían unido al levantamiento. Al contrario, los contrató para trabajar.
En el sótano de un chalé en Martin, cerca de la estación de tren, vivió la noche más difícil de su vida, añade Helena Belláková:
¿Por qué ocurrió esto? Porque Jozef Cíger Hronský, como director de la institución cultural más antigua del país, Matica Slovenská, tenía contactos, tanto con el presidente Jozef Tiso como con los alemanes. El que quería, usaba esto en su contra. ¿Qué escribió sobre esta desafortunada experiencia? Cito: “Nadie supo explicarme con claridad ni justificar por qué me encerraron en una celda improvisada”. Así se lo repitió posteriormente una y otra vez a su hermano, cuando este lo visitó en Krupina.
Jozef Hirčák, el historiador, también llama la atención sobre el hecho de que no conocemos ninguna reflexión crítica de Hronský sobre los crímenes del régimen totalitario durante el Estado Eslovaco.
Como dijo el historiador Pavol Parenička, la tragedia de Hronský fue que no comprendió el contexto histórico y social de la época en que vivió. Yo quizás añadiría que un papel importante en este malentendido lo jugó la estrecha perspectiva nacional con la que Hronský buscó exclusivamente el beneficio de la nación eslovaca, sin tener en cuenta a otros que habían vivido en Eslovaquia durante siglos y para quienes este país era su hogar.
Si nos preguntáramos por el legado de Jozef Cíger Hronský, podríamos decir: “Todo por esta nación, por su progreso, por la concienciación de la nación eslovaca”, reflexiona Eva Orbanová. En su opinión, durante el período de los esfuerzos por bohemizar el eslovaco, contribuyó significativamente a la pureza del idioma.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, decidió emigrar por temor a una posible persecución. Vivió un tiempo en una granja de Ginzing, en Baviera, donde ayudaba a los campesinos con la cosecha. Posteriormente, se trasladó a Italia. Allí estudió en la Academia de Bellas Artes, organizó exposiciones y fundó un taller de cerámica. De Italia, se trasladó a Argentina y se estableció en Luján, ciudad de peregrinación. “Dondequiera que iba, dibujaba”, cuenta Helena Belláková, añadiendo que, después de llegar a Sudamérica, Hronský pasó por momentos extremadamente difíciles:
No hablaba el idioma, no tenía trabajo. Al final, consiguió trabajo en la fábrica textil Algodonera Flandria con el empresario flamenco Julio Steverlynck, que sentía una gran simpatía por Hronský. Sin embargo, esto no quita que comenzara a trabajar en esta fábrica como un simple trabajador. Más tarde, se convirtió en arquitecto y diseñador. Para el dueño de la fábrica, diseñó hermosos motivos en tapices, telas y cortinas. Dentro de esta fábrica, proyectó un complejo deportivo, instalaciones culturales, un cementerio con capilla, etc., incluso el emblema de la fábrica lleva el sello de Hronský. También diseñó sellos, muebles, casas, fundó una escuela de arte privada e impartió artes plásticas a los hijos de los trabajadores de la fábrica.
Junto con su hijo Juraj, Jozef Cíger Hronský creó 28 diseños para vitrales que decoran iglesias en Santiago de Chile. Se encuentran entre sus pinturas más importantes. Tres diseños de la serie sobre la Virgen María de Luján, pintados con témpera, sobresalen en el entrepiso de su casa en Martín. Este artista versátil falleció el 13 de julio de 1960 a la edad de 64 años en Argentina. En 1993, sus restos fueron trasladados al Cementerio Nacional de Martín. Hoy, su bisnieta, Anna Valéria, vive en su casa de Luján, enseñando matemáticas, al igual que Jozef Cíger Hronský.
Jozef Cíger Hronský permanece en nuestra historia como una fascinante y a la vez triste paradoja de la vida de una persona con talento. Por un lado, escritor y gestor excepcional de la cultura eslovaca. Por el otro, un hombre cuyas actitudes durante los dramáticos tiempos de la guerra lo llevaron a un amargo exilio. Este controvertido período de su vida lo borró de los libros de texto eslovacos durante décadas, pero no pudo borrar la fuerza de su talento. Este segmento es de la autoría de nuestra colega Marika Antašová, de la redacción alemana de RSI.
Jozef Cíger Hronský
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