Como celebramos Epifanía en Eslovaquia

Como celebramos Epifanía en Eslovaquia

La fiesta cristiana de la Epifanía en nuestro país llegó a celebrarse como una fiesta estatal, es decir, un día de asueto, hace 22 años. Durante estos 22 años estamos desempolvando las tradiciones antiguas porque en la actualidad casi no existen. Aparte de algunos cortejos y los cantos de los villancicos que se están organizando en el ambiente rural, aparte de los cristianos que celebran la fiesta de los Tres Reyes asistiendo a la santa misa y aparte de los cristianos ortodoxos que ese día celebran la Navidad, la gente común no sabe cómo festejarla. Tenemos un famoso pronóstico popular al respecto, y es el que describe el alejamiento del solsticio invernal: Na Nový Rok, o slepačí krok; na Tri Krále, o skok dále; na Turíce, o hodinu více. Lo cual significa „Al Año Nuevo de un paso de gallina, a Tres Reyes de un salto más lejos, al Pentecostés más de una hora. Con la fiesta de la Epifanía se pone en marcha la época de los Carnavales.

En Eslovaquia, en el pasado las fiestas de la Epifanía estaban unidas a los rituales de la bendición de sal, casas, aguas, inciensos y tizas. En los pueblos los chicos se disfrazaban de Reyes Magos y cantando pasaban de casa en casa cantando villancicos y pidiendo bendiciones para el hogar durante todo el año. Los sacerdotes bendecían los hogares escribiendo encima de la puerta las letras C+M+B en la puerta, escritas con tiza. Es una tradición católica que significa "Christus Mansionem Benedicat" ("Cristo bendiga esta casa") y también las iniciales de los tres Reyes Magos: Caspar (Gaspar), Melchor y Baltasar. “Hace bien el señor cura, con la llegada del año nuevo; se va por las casas y sin hallarse en la miseria. Pero en la casa del maestro la despensa está vacía; lo que el maestro balando lleva por dentro su mujer lo ostenta fuera” – decían los muchachos.

Con la fiesta de Epifanía termina también la serie de tradiciones referidas al solsticio invernal y definitivamente se concluye así el período navideño. En los pueblos, en las iglesias o directamente en los ríos y riachuelos, se bendecía el agua, llamándole “el agua de Jordán”. Esta agua servía para bendecir las habitaciones, los establos, las caballerizas, etc., y así protegerles ante Dios de truenos y rayos - Perún. En algunas regiones daban esta agua de beber a los animales. La gente venía a las iglesias para dejarse bendecir sus velas, sal, agua y la tiza. El agua bendecida la vertían en las fuentes para que hubiera siempre agua bendita en sus hogares, dicen, que algunos la daban de beber hasta a sus niños, o bien para conciliar un buen sueño. Las velas bendecidas se encendían cuando alguien fallecía o durante una tormenta, la bendecida sal se agregaba al forraje del ganado para protegerlo ante las fuerzas malignas. Igualmente tenía que servir la tiza bendecida, con la cual el señor de la casa año tras año escribía encima de la entrada, justo en la parte alta de la puerta de los establos: ¡las tres cruces!

Ladislava Hudzovičová, Foto: TASR

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