Los eslovacos se endeudaron durante el pasado año, casi un diez por ciento más que durante el año 2011. Los productos preferidos fueron, sobre todo, los créditos al consumo, sin embargo los bancos concedieron muchas menos hipotecas. Las fechas preferidas por los eslovacos para endeudarse fueron a finales de año, concidiendo con la proximidad de las fiestas de Navidad. Durante el ejercicio anterior los ciudadanos eslovacos pidieron prestados a las entidades bancarias un total de 5.300 millones de euros en forma de nuevos créditos, tal y como indican las estadísticas ofrecidas por el Banco Nacional Eslovaco. En total, a finales del año pasado debían 17.800 millones de euros, lo que es, en comparación con el año anterior, un diez por ciento más.
También, según confirma la analista del Banco Postal, Eva Sadovská, los eslovacos contrataron un alto número de créditos hipotecarios durante los últimos meses del año. Por ejemplo, durante el pasado mes de noviembre se superó lo conseguido en el mismo mes del año anterior en más de un veinticinco por ciento, llegando a cifras que corresponden más al nivel de meses como mayo y junio, meses que tradicionalmente son los más fuertes en lo referente a la concesión de hipotecas. Con todo, y a pesar de un final tan fuerte, el año pasado se cerró con un tres por ciento menos de creditos hipotecarios concedidos que durante el aňo 2011. Los responsables de este mayor endeudamiento de los eslovacos hay que buscarlos en los bajas tasas de interés dadas en el mencionado período. El Banco Nacional Eslovaco ofreció durante ese período dinero para la concesión de hipotecas con los menores intereses habidos nunca. Y ello porque también el Banco Central Europeo marcaba mínimos en la carestía de sus prestamos a los diversos bancos nacionales, además de la competencia existente entre bancos para obtener nuevos clientes. A ello se refería Milan Repka, analista financiero, que cree que si los ciudadanos eslovacos se muestran activos en su exigencia de menores tasas de interés, sigue habiendo espacio para una nueva reducción de los mismos durante el presente ejercicio. “Además del precio del dinero, las tasas de interés responderán a la presión ejercida por los propios clientes” afirmaba de forma tajante. Sin embargo, y como no todo pueden ser buenas noticias, las mencionadas tasas de interés también se pueden ver influenciadas por el llamado impuesto bancario, que según algunos analistas, los bancos pueden intentar compensar precisamente elevando las tasas de interés de los préstamos o disminuyendo las tasas de intereses ofrecidos a los clientes en los depósitos bancarios.
Hilari Ruiz de Gauna i Torres