La época en la que Eslovaquia compartía, junto a la vecina República Checa, la cabeza de la lista de países productores de automóviles, si tenemos en cuenta la cantidad de autos producidos y el número de habitantes, parece que está quedando atrás. Desde el año pasado, desde el momento en que apareció la cifra estadística indicativa del número de coches fabricados, Eslovaquia ha dejado atrás a la República Checa y se ha convertido en el rey de los países productores.
Sin embargo, y como es sabido, esto puede comportar para el país tanto riesgos como algunas ventajas. En momentos de crisis, como el que vive actualmente la eurozona, los coches son uno de los artículos cuya compra intentan posponer tanto como pueden los habitantes de cualquier sufrida economía. De hecho, esta fue una de las razones por la que la economía eslovaca sufrió un retroceso en el año 2009. Ahora, a principios de 2013, estamos en fase de estancamiento económico, mientras que el año pasado, cuando los países de la UE ni ahorraron ni aumentaron impuestos, crecimos un tres por ciento. En aquel momento la fabricación de automóviles ayudó a crear puestos de trabajo, y la economía resistió el tirón gracias a las empresas VW Slovakia de Bratislava, PSA Peugeot Citroen de Trnava, y Kia en Zilina. La importación y exportación ascendió a un 185 por ciento del Producto Interior Bruto. Según muestran las cifras en el año 2012 se fabricaron 171 automóviles por cada 1000 habitantes, tal y como confirmaba Jaroslav Holeček, presidente de la Agrupación de Fabricantes de Automóviles de Eslovaquia. En ese período la producción en nuestro país aumentó en un 45 % mientras que en la vecina República Checa disminuyó en casi un dos por ciento, con lo que la producción de nuestros vecinos occidentales fue, durante el pasado año, de “únicamente” 111 automóviles por cada millar de habitantes.
Hilari Ruiz de Gauna i Torres