Según Igor Kiss, director del Instituto de Política Económica (IHP en sus siglas eslovacas), en estos momentos no se puede hacer previsiones sobre el tipo de industrias que dominarán la Eslovaquia del futuro, diez o quince años más adelante. Para Kiss, con el ascenso del nivel de vida de la población eslovaca aumentarán también los gastos por trabajador y, por supuesto, deberán crecer también los salarios. Con ello es posible que los actuales inversores establecidos en nuestro país dejen de creer en la rentabilidad de su inversión y busquen trasladarse a otro país.
Kiss piensa que con ello Eslovaquia debe empezar a buscar y a orientarse hacia otros sectores. Sobre todo, la ciencia e investigación, básicos para mantener la capacidad de competitividad de nuestro país y sin los cuales Eslovaquia no podrá mantener su crecimiento en el caso en que, ciertamente, los actuales inversores se trasladen a otros territorios. También el analista de UniCredit Bank, Lubomír Koršňák, piensa que la industria eslovaca ha ido modificando la dirección mantenida durante los últimos veinte años. Y asumiendo la mayor importancia de algunos campos de industria realmente más sofisticados. Principalmente industrias como la automovilística y las fabricaciones a ella ligadas, o también la producción de electrónica de consumo. Sin embargo hemos perdido industrias con un bajo valor añadido y con una mayor participación de la fuerza de trabajo. Y con el tiempo es lo que ha empezado a suceder con algunas de las industrias ligadas a la automovilística, y lo que seguirá sucediendo durante los próximos tiempos con otras similares, opinaba Koršňák. Y, en cambio, en los últimos años han empezado a llegar inversiones a nuestro país ligadas a un mayor valor añadido, lo que marca una tendencia todavía en marcha, pero que posiblemente no será así durante muchos más años. En la actualidad muchas empresas empiezan a valorar negativamente algunos campos importantes para el devenir de la sociedad extranjera en nuestro país. Por ejemplo el sistema de impuestos, las cargas por la fuerza de trabajo, o el aumento de las contribuciones que cada día más, tienen que realizar las empresas en el sistema social eslovaco. También otros factores, como la lentitud de la justicia eslovaca, o la poca trasparencia de los concursos públicos, así como la insuficiente lucha contra la corrupción, están acabando por ser otros factores que podrían alejar a los actuales grandes inversores de nuestro país.
Hilari Ruiz de Gauna i Torres