Dos artefactos, al parecer de elaboración artesanal, estallaron durante la celebración de la maratón de Boston, causando la muerte de tres personas y 144 heridos, varios de ellos en estado de gravedad. Poco después de las primeras detonaciones, la policía desactivó un tercer explosivo. Hasta ahora, ningún grupo terrorista ha reivindicado este hecho. La maratón de Boston este año reunía a unos 30.000 corredores de todo el mundo. El presidente Barack Obama se dirigió al país unas horas después del suceso para prometer que, pese a que no se conocía aún a los responsables de este nuevo ataque terrorista, los culpables responderían ante la justicia.
El jefe de Estado eslovaco Ivan Gašparovič ha enviado a su homólogo norteamericano Barack Obama un telegrama de condolencia en el que condena este nuevo ataque terrorista.
El ministro de Exteriores Miroslav Lajčak también ha enviado un telegrama de condolencia al secretario de Estado John Kerry. “La República Eslovaca condena enérgicamente este acto de violencia y confía en que los culpables sean detenidos y llevados ante la justicia“, reza el telegrama de Lajčak.
Según la cartera de Exteriores, entre los heridos no hay ningún ciudadano eslovaco. “Los 11 eslovacos que tomaron parte en la maratón de Boston se encuentran en buen estado de salud“, seňaló Peter Susko, director del departamento de prensa de la cancillería.
Ladislav Simko, uno de los atletas eslovacos que participó en la maratón, en entrevista telefónica concedida para un canal de televisión de nuestro país declaró: “En el momento en que produjeron las explosiones yo ya había cruzado la meta y me había cambiado de ropa. Fue algo horrible, había mucha gente en el lugar del incidente, todas estaban en estado de shock. Es como si todo hubiera sido planeado de antemano, aunque desconozco la relación guarda esta carrera con esas detonaciones“.
José Portuondo