Eslovaquia pide pruebas de que los insecticidas neonicotinoides tengan un efecto mortífero en la abejas

Eslovaquia pide pruebas de que los insecticidas neonicotinoides tengan un efecto mortífero en la abejas

Eslovaquia ha pedido a la Comisión Europea que le presente las pruebas científicas que demuestran que los llamados neonicotinoides que forman parte de algunos insecticidas o pesticidas tienen un efecto mortífero en las abejas. Así lo informó la secretaria del Estado de Agricultura y Desarrollo Rural, Magdaléna Lacko-Bartošová, que junto al ministro de este sector, Ľubomír Jahnátek, participa en la sesión del Consejo de la UE de Agricultura y Pesca en Bruselas.

La CE anunció en abril su intención de prohibir el uso de los pesticidas neonicotinoides que se usan para proteger plantas y cereales, si bien los 27 estados miembros no han llegado a un acuerdo unívoco. Eslovaquia aparece entre los países que se han opuesto a esa medida. La UE bloqueó el uso de tres de los pesticidas más usados por un período de dos aňos y ha justificado su decisión alegando la necesidad de proteger la población de abejas en el continente. Como dice la UE, el número de abejas continúa disminuyendo y esto tiene un impacto negativo en la producción agraria. Se trata de un asunto que divide a los países comunitarios en dos grupos. “Además de las pruebas del efecto mortífero de los pesticidas neonicotinoides en las abejas, hemos pedido a la CE que nos presente una prueba de que las otras sustancias con las que tenemos sustituirlos no son más nocivas que los propios neonicotinoides“, explicó Lacko-Bartošová, quien también aňadio que la existencia de estudios que demuestran la nocividad de las mencionadas sustancias ha sido declarada sobre todo por Gran Bretaňa. Estas sustancias en Eslovaquia representan una herramienta imprescindible, por ejemplo, en caso de tratamiento de la semilla previo a la siembra. Sin embargo, nuestro país dispone de normativas bastante rigurosas para garantizar que se evite cualquier tipo de evasión de los neonicotinoides en el ambiente colindante durante la manipulación con las semillas. La Comisión Europea consiguió el apoyo de la mayoría de países que necesitaba para prohibir los tres neonicotinoides utilizados más frecuentemente como plaguicidas en la siembra del girasol, la colza, el algodón y el maíz, por los riesgos que suponen para la salud de las abejas. Sin embargo, varios expertos y científicos eslovacos sostienen que la relación entre el uso de los neonicotinoides y las enormes pérdidas registradas actualmente en la población de abejas en Europa no ha sido hasta hoy día científicamente probada.

Ladislava Hudzovičová

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