Todo el mundo sigue con atención el caso de Edward Snowden, empleado de los servicios estadounidenses de espionaje, y que reveló la vigilancia masiva de comunicaciones por parte del Gobierno de los EE UU. El caso afecta también a los eslovacos, dado que como afirma Matej Kvocera, especialista en seguridad en internet: “La mayoría de los eslovacos que usan internet, trabajan con servidores extranjeros, en su mayor parte norteamericanos. Además Barack Obama ha declarado que la vigilancia está orientada a los extranjeros, no a sus compatriotas, lo cual significa que está dirigida también a los ciudadanos de los países de la UE.“
Eslovaquia actualmente resuelve otro problema vinculado con la protección de información, sobre cómo ejercer las escuchas telefónicas. Según la propuesta de la ley sobre los servicios de inteligencia el control de las escuchas telefónicas debería ser ejercido por 12 diputados elegidos de tres comités parlamentarios. Según Fedor Frešo, diputado de las filas de oposición, esta propuesta representa un riesgo para la seguridad. Lo explica: “En vez de dos o cuatro controladores de un comité para la defensa y seguridad quieren introducir 12 controladores de tres comités. Un número tan elevado de controladores representa un riesgo para la seguridad y puede causar que el control sea sólo formal.“ Los diputados dispondrían de la autorización para controlar las escuchas telefónicas ejercidas por la policía, por el cuerpo de la guardia judicial y de prisiones, por la administración aduanera y por los servicios de inteligencia. Igor Cibula, jefe de la Asociación de Exempleados de los Servicios de Inteligencia Eslovacos, también opina que esta propuesta no garantiza que la información no llegue a manos no autorizadas. Asevera: “Hay riesgo de que alguien se aproveche de estas informaciones en la lucha política. Una de las medidas que podría limitar este peligro sería la obligación dada por la ley de realizar pruebas de control de confianza de los diputados.“ Sin embargo, los políticos rechazan tal propuesta. Como continúa Igor Cibula, otra posibilidad podría ser la realización, anualmente, de una prueba con el detector de mentiras. La portavoz del Ministerio de Defensa Martina Balleková lo comenta: “El ministro está convencido de que se va a encontrar el mecanismo de control efectivo. Vamos a debatir sobre todas las propuestas relevantes.“ Sin embargo, en el contexto del mencionado caso de la vasta monitorización de internet por el gobierno estadounidense, surgen las preguntas sobre qué relevancia tienen las medidas nacionales en una situación global.