Eslovaquia y Ucrania se encuentran en un punto crítico de tensión energética. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, anunció que pedirá a la Empresa Estatal de Redes de Transmisión Eléctrica (SEPS) que suspenda las entregas de electricidad de emergencia a Ucrania, si Kiev no restablece el flujo de petróleo ruso hacia Eslovaquia y Hungría. Fico sostiene que Eslovaquia tiene derecho a responder, tras las interrupciones del oleoducto Druzhba ocasionadas por ataques rusos el 27 de enero, que dejaron a la única refinería nacional, Slovnaft, operando a capacidad limitada. Además, el primer ministro criticó a la Unión Europea por priorizar los intereses de Ucrania sobre los de sus propios miembros y cuestionó la línea de crédito de 90.000 millones de euros aprobada para Kiev. Ucrania calificó las declaraciones eslovacas y húngaras como “ultimátum y chantaje”, y advirtió que tales medidas son irresponsables y peligrosas para la seguridad energética de la región. El ministerio de Exteriores ucraniano destacó que ya ha ofrecido rutas alternativas de suministro de petróleo no ruso y que los problemas se derivan de los ataques rusos, no de la propia Ucrania. En el plano interno, el debate político en Eslovaquia se ha intensificado tras el anuncio realizado por el primer ministro. Así, Tomáš Drucker, del partido Hlas-SD, pidió prudencia y recordó que Eslovaquia ha diversificado sus fuentes de crudo, con suministros desde la República Checa, el oleoducto Adria y reservas estratégicas. Según Drucker, cortar electricidad a Ucrania sería contraproducente y solo generaría pérdidas económicas para Eslovaquia. Desde la oposición, Milan Majerský, líder del KDH, criticó duramente a Fico, calificando de “sin carácter y económicamente irracional” la amenaza de suspender el transporte de electricidad a Ucrania. Otros partidos opositores, como Eslovaquia Progresista y el liberal SaS, alertaron sobre un posible impacto legal por crímenes contra la humanidad si se concreta la medida. Por su parte, el ministro de Defensa, Robert Kaliňák, aseguró que el mercado eslovaco de productos petrolíferos no corre peligro y que el suministro se restablecerá en los próximos días, aunque sea a un costo más alto debido a rutas alternativas a través de Croacia, Italia y República Checa. Mientras tanto, la refinería Slovnaft continúa operando con reservas estatales, en un contexto de emergencia petrolera. La situación subraya la complejidad de la dependencia energética en Europa Central y los desafíos políticos y diplomáticos que enfrentan Eslovaquia y sus vecinos, definiendo, la tensión entre Bratislava y Kiev evidencia cómo un conflicto internacional puede repercutir directamente en la seguridad energética, la política interna y la economía regional. Con todo ello, todos los actores implicados siguen con atención los próximos pasos del gobierno eslovaco, con posibles implicaciones para la estabilidad energética europea.
Tensión energética entre Eslovaquia y Ucrania
23. 02. 2026 15:16 | Tema del día
Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR
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