La pobreza energética en Eslovaquia tiene una nueva dimensión

La pobreza energética en Eslovaquia tiene una nueva dimensión

La pobreza energética en Eslovaquia ya no significa solo la falta de calefacción en invierno. La última encuesta de la Agencia Europea de Medio Ambiente y Eurofound ha revelado que casi la mitad de los hogares eslovacos no pueden permitirse mantener una temperatura adecuada durante las temperaturas extremas del verano. La pobreza energética es cada vez más un problema que se extiende a lo largo de todo el año, estrechamente relacionado con las condiciones de la vivienda, la calidad del aislamiento, el equipamiento técnico de los hogares y el nivel de ingresos. Según una encuesta, Eslovaquia es uno de los países de la Unión Europea con mayor porcentaje de hogares que no pueden mantener una temperatura adecuada en sus viviendas durante el verano. Aproximadamente el 49 % de los hogares eslovacos no pueden permitírselo. “Tenemos una alta proporción de viviendas sin renovar y energéticamente ineficientes, en las que el calor entra fácilmente. A esto se suma la pobreza energética: los hogares tienen gastos elevados en energía y no les quedan recursos ni para el aislamiento térmico ni para el aire acondicionado, y mucho menos para su funcionamiento”, advirtió Dušana Dokupilová, investigadora del Instituto de Pronósticos del Centro de Ciencias Sociales y Psicológicas de la Academia Eslovaca de Ciencias. Según Matej Fabšík, experto en energía y embajador del Pacto por el Clima, los datos europeos muestran claramente que las olas de calor extremas se están convirtiendo en un riesgo energético y social. “Por lo tanto, Eslovaquia necesita preparar rápidamente una legislación que incluya la refrigeración entre los temas básicos de la seguridad energética, desde la reducción obligatoria del sobrecalentamiento de los edificios hasta el apoyo sistemático a las soluciones modernas”, afirmó. Según él, la refrigeración debe formar parte de los planes nacionales y municipales, al igual que la calefacción. “El futuro no pasa por miles de aparatos de aire acondicionado independientes, sino por sistemas compartidos, acumuladores de frío, el uso de energía geotérmica y la gestión inteligente del consumo. Si empezamos a actuar ahora, podemos convertir la refrigeración en un servicio público accesible, y no en un lujo para unos pocos”, añadió Fabšík. Eslovaquia, junto con otros países, se verá muy afectada por el calentamiento global. Dokupilová afirmó que, según los escenarios climáticos, nuestro clima se parecerá en el futuro al de los Balcanes. “A diferencia de los países más meridionales, no estamos preparados para las altas temperaturas. Faltan edificios con sombra, un entorno urbano adaptado y hábitos de los habitantes”, explicó.

Ladislava Hudzovičová Foto: TASR

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