El mercado laboral eslovaco está experimentando una transformación profunda impulsada por el aumento sostenido de trabajadores extranjeros. Según datos del Instituto de Política Financiera (IFP), los ciudadanos extranjeros representan ya cerca del 6 % de la fuerza laboral del país, una cifra récord que refleja su creciente importancia para el funcionamiento de la economía. En 2025, alrededor de 129.000 extranjeros trabajaban en Eslovaquia, cifra que en febrero de este año ya superaba los 146.000. Su contribución ha sido clave para el crecimiento del empleo, elevándolo en 0,9 puntos porcentuales en el último año. La analista del mencionado Instituto, Monika Pécsyová, señala que sin esta mano de obra muchos sectores tendrían serios problemas de personal. Los trabajadores foráneos ocupan principalmente puestos que la población local no cubre, ya sea por falta de interés o de cualificación. Este fenómeno ha convertido a la inmigración laboral en un elemento estructural del mercado eslovaco, especialmente en un contexto de envejecimiento demográfico y escasez de mano de obra. En cuanto al origen de estos trabajadores, el perfil migratorio ha cambiado de forma significativa en los últimos años. Si antes predominaban los ciudadanos de países europeos vecinos, hoy más del 77 % proviene de terceros países fuera de la Unión Europea. Los trabajadores ucranianos siguen siendo el grupo más numeroso, representando aproximadamente el 38 % del total. Su presencia ha aumentado de forma notable desde el inicio de la guerra en Ucrania, seguidos por trabajadores de India (7 %) y Serbia (6 %). En paralelo, crece la presencia de países como Vietnam, Nepal o Filipinas, mientras que la llegada de ciudadanos de la UE disminuye debido a mejores condiciones salariales en otros destinos europeos. El impacto económico de esta migración es, según el IFP, claramente positivo. Además de cubrir vacantes críticas, los trabajadores extranjeros contribuyen al crecimiento del PIB, al aumento de los ingresos fiscales y a la estabilidad del sistema social. En este contexto, la analista Monika Pécsyová advierte que, ante el envejecimiento de la población, Eslovaquia no podrá sostener su mercado laboral sin una política activa y bien gestionada de migración laboral. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo la integración. Eslovaquia se sitúa entre los países con peores resultados de la Unión Europea en el índice MIPEX, que mide la calidad de las políticas de integración. Las mayores deficiencias se encuentran en el acceso al mercado laboral, la educación y la participación política de los migrantes. Aunque en los últimos años se han simplificado algunos trámites administrativos y avanzado en la digitalización de procesos, persisten importantes barreras estructurales. Expertos advierten de que no basta con atraer mano de obra extranjera, sino que es necesario integrarlos de forma efectiva. Pécsyová, apuntaba a la enseñanza del idioma, la mejora del acceso a los servicios y unas condiciones laborales justas y estables como elementos clave para el futuro del modelo migratorio eslovaco.
Aumenta el número de trabajadores extranjeros en Eslovaquia, pero la integración sigue siendo débil
20. 04. 2026 13:55 | Tema del día
Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR
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