Las escuelas eslovacas ya cuentan con su primer manual sobre inteligencia artificial y el Ministerio de Educación lo está recomendando como medida de protección contra las falsificaciones digitales y el fraude académico. Así lo informó la Asociación para la IA (ASAI), que en colaboración con la organización sin ánimo de lucro EDULAB, ha elaborado este código ético para el uso de la inteligencia artificial en la educación.
“El código está dirigido a centros de enseñanza primaria y secundaria, y fue objeto de numerosos comentarios por parte de directores de centros de toda Eslovaquia que participan en el programa especializado MBA. La iniciativa contó con el pleno respaldo del Ministerio de Educación, Investigación, Desarrollo y Juventud, y el código se convertirá en una recomendación oficial para todos los centros educativos”, declaró Miroslava Šáchová, jefa de la sección de educación y miembro del consejo de administración de ASAI.
El nuevo código ético para las escuelas es un marco normativo interno que busca brindar seguridad jurídica y metodológica a docentes, estudiantes y padres. Entre sus normas básicas se encuentra la prohibición de la calificación automatizada. “La escuela prohíbe el uso de la IA para tomar decisiones sobre el estudiante de manera puramente automatizada, en particular en la clasificación, la evaluación o las medidas disciplinarias”, explicó ASAI.
Además, está prohibido el uso de la IA para crear materiales manipulados o falsos (deepfake). Esto se considera una infracción grave del reglamento escolar. Asimismo, según el código, está prohibido introducir datos personales de los alumnos o documentos que contengan datos identificativos en herramientas de IA, a menos que la herramienta esté aprobada y verificada por el centro educativo. La asociación también señala que las normas deben adaptarse a la edad de los alumnos. Por ejemplo, los alumnos de primer nivel de primaria no pueden usar la IA de forma independiente. Los alumnos de secundaria pueden hacerlo si no entra en conflicto con las tareas escolares. Sin embargo, deben cumplir con las normas de transparencia y legitimación procesal.
En la elaboración del documento participó la organización EDULAB. “Durante las conversaciones con los directores, observamos una enorme frustración por la falta de normas. Este documento les proporciona, por fin, directrices claras. Prohibir el uso de la IA en las escuelas no es la solución; la única opción es establecer normas claras para su uso”, explicó Ján Machaj, de EDULAB.
El código está concebido como algo dinámico que se revisará al menos una vez al año para reflejar el rápido desarrollo de las tecnologías.