En Eslovaquia, el ajuste del cinturón ya no se limita a los grandes gastos. Un nuevo estudio revela que una parte significativa de los hogares está empezando a recortar incluso en las compras básicas de alimentación, una señal clara de la presión económica que atraviesan las familias. Según una encuesta realizada por la agencia AKO para la compañía EOS KSI Eslovaquia, basada en una muestra representativa de 1.000 personas a finales de abril de 2026, el 40,8 % de los encuestados afirma que ya está reduciendo sus gastos en alimentos y compras cotidianas. El estudio muestra, además, que los recortes son aún más frecuentes en otras partidas consideradas más fácilmente ajustables. Un 50,9 % declara ahorrar en ropa y calzado, mientras que el 50,1 % reduce gastos en ocio y entretenimiento. En cuanto a las vacaciones y los viajes, el porcentaje se sitúa en el 43,3 %. Los encuestados podían seleccionar varias opciones, por lo que las cifras superan el 100 % en conjunto. El director de la agencia AKO, Václav Hřích, subraya el significado de estos datos y advierte de su alcance en la vida cotidiana. “Las vacaciones se pueden posponer, una visita al restaurante se puede evitar, un electrodoméstico nuevo se puede no comprar. Sin embargo, los alimentos son un gasto constante en los hogares. Si cuatro de cada diez encuestados dicen que también están recortando en alimentación, es una señal de que la presión financiera ha entrado en las decisiones diarias”, afirmó. El informe también analiza qué gastos están siendo eliminados por completo o se prevé eliminar a lo largo del año. Un 37,1 % menciona restaurantes, comida a domicilio o comida rápida. Un 31,6 % ha suprimido o planea suprimir las vacaciones y los viajes, el mismo porcentaje que señala la eliminación de regalos y gastos no esenciales. Otro 31,5 % apunta a cafeterías y pequeños caprichos cotidianos. Sin embargo, el estudio matiza un aspecto clave: en el caso de los alimentos no se trata de una eliminación del gasto, sino de una reducción o ajuste del comportamiento de compra. Es decir, los hogares no necesariamente compran menos comida, sino que adaptan sus hábitos. Entre las posibles estrategias se incluyen la compra de marcas más económicas, una planificación más estricta, menos compras impulsivas o la reducción del desperdicio alimentario. Aun así, el hecho de que el ahorro llegue a una categoría tan básica refleja la profundidad del ajuste económico en los hogares. El director de EOS KSI Eslovaquia, Peter Dvornák, advierte de que este comportamiento es un indicador de alerta. “El ahorro en alimentos es una señal de que el hogar está vigilando muy de cerca cada gasto. En una situación así, ayuda no centrarse solo en compras individuales, sino analizar el presupuesto en su conjunto. La prevención de problemas financieros suele comenzar con una visión clara de las propias finanzas”, señaló. El estudio dibuja así una fotografía de hogares eslovacos que ajustan cada vez más su consumo, incluso en áreas tradicionalmente resistentes a los recortes. Un síntoma, según los expertos, de que la presión sobre el poder adquisitivo se ha trasladado ya a la vida cotidiana más básica.
Los hogares eslovacos empiezan a recortar incluso en la cesta de la compra: la presión económica entra en la vida diaria
01. 06. 2026 14:06 | Tema del día
Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR