Esta semana, concretamente el día 21 de junio, conmemoramos el 35 aniversario de la retirada definitiva de las últimas tropas soviéticas, lideradas en aquel entonces por los soldados rusos, del territorio soberano checoslovaco. Las tropas soviéticas permanecieron en la antigua Checoslovaquia 23 años tras el inicio de la ocupación de nuestro país por parte de las tropas del Pacto de Varsovia, ocurrida durante la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. Los ejércitos de cinco países miembros de dicha organización, liderados por soldados rusos de la Unión Soviética, junto a Hungría, Bulgaria, Polonia y Alemania Oriental invadieron Checoslovaquia, permaneciendo “temporalmente” otros 23 años. El último soldado ruso abandonó el territorio soberano del país precisamente el día 21 de junio de 1991. Los diputados al Parlamento eslovaco aprobaron el 3 de noviembre de 2020 inscribir esta fecha entre las conmemorativas de la República Eslovaca. La salida definitiva de las tropas soviéticas de nuestro país se realizó en tres etapas. Según las fuentes oficiales, en las negociaciones, los rusos pidieron un plazo de cinco años para llevar a cabo la retirada de sus tropas, afirmando que tenían que trasladar a decenas de miles de soldados y sus familiares. La nueva dirección democrática checoslovaca no aceptó sus argumentos, destacando que si habían invadido el país en 24 horas no necesitaban un período de cinco años para abandonar el país. Después de la desaparición del Telón de Acero, Checoslovaquia fue el primer país postcomunista que expulsó a los soldados soviéticos de su territorio. Posteriormente, en 1993, fueron expulsados de Polonia y, un año más tarde, de Alemania Oriental.
Con ocasión de la fecha antes mencionada, la iniciativa eslovaca Paz para Ucrania (Mier Ukrajine), ha presentado un llamamiento abierto, dirigido al jefe de la diplomacia eslovaca Juraj Blanár, en la cual rechazan contundemente el discurso pronunciado recientemente por el nuevo embajador ruso en nuestro país, Sergei Andreev. Según los representantes de dicha iniciativa, el embajador de Rusia en Eslovaquia, intentó en su último discurso, describir Eslovaquia como un aliado de la Federación Rusa y de sus ambiciones imperialistas. Los mismos representantes destacan, que Eslovaquia no es Rusia y que el gobierno actual no representa a todos los ciudadanos de nuestro país. En su opinión, la mayoría de los ciudadanos eslovacos no está al lado de un agresor que dirige una guerra brutal contra Ucrania, mata a civiles, secuestra a niños y aterroriza a millones de personas. Los representantes de la iniciativa Paz para Ucrania rechazan también la propaganda rusa, que señala a los países democráticos de Europa como fascistas y apelan al ministro eslovaco de Exteriores para que convoque al embajador ruso y le comunique claramente, que nuestro país rechaza que la parte rusa se aproveche de nuestro territorio para difundir su propaganda militar.