El Parlamento eslovaco debatió ayer sobre las acusaciones de malversación de bienes vertidas sobre los Servicios de Inteligencia Militar, en una reunión extraordinaria convocada tras la solicitud firmada por 42 diputados de los partidos SDKÚ-DS, KDH, Most-Híd, SaS y OĽaNO. Tras la misma el Presidente del Comité Parlamentario de control de las actividades del SIM, Martin Fedor, ha avisado que estamos asistiendo, en directo, a la liquidación de las bases de funcionamiento de nuestro Servicio de Inteligencia Militar.
Y que tenemos un problema de seguridad. Para Fedor, el escándalo que rodea a los Servicios de Inteligencia es de tal amplitud que el Premier Robert Fico, también como presidente del Consejo de Seguridad de la República Eslovaca, debería tomar personalmente cartas en el asunto ya que el premier no puede permitirse hacer unas declaraciones diciendo que nadie entiende la causa, tal y como él mismo hizo en el pasado. Fedor hizo un llamamiento a que deberíamos aprender de la problemática en la que estamos ahora metidos y evitar que en el futuro se repita. Necesitamos, afirmó, edificar una inspección potente e independiente que sepa qué tiene que buscar y controlar y cómo. Además del presidente del Comité, otros ocho diputados hicieron declaraciones ante el Comité de Control. Miroslav Číž, diputado del mencionado Comité de Control Parlamentario y perteneciente a SMER considera que quizás las declaraciones de Fedor están cargadas de un cierta politización del problema. Para él, se trata, sin lugar a dudas de una causa política en la que el Parlamento está siendo utilizando por la oposición. A todo esto, concluyó, deben dedicarse exclusivamente los órganos especializados. También Anton Martvoň, de SMER, piensa que no se puede hablar del colapso de los Servicios de Inteligencia porque una persona haya cometido errores. Para el actual ministro de Defensa, Martin Glvač, la mencionada causa tienen un denominador común, que es el anterior ministro de Defensa, Ľubomír Galka, del partido liberal SaS. Para Glvač todo tiene su inicio en la causa abierta por Galka sobre las escuchas a políticos y periodistas, con la que utilizó de manera desproporcionada a los Servicios de Inteligencia.