El calor y la sequía golpean a la economía eslovaca

El calor y la sequía golpean a la economía eslovaca

Las altas temperaturas y la prolongada falta de lluvias están provocando ya importantes pérdidas económicas en Eslovaquia, especialmente en la agricultura, pero también en otros sectores productivos. Un estudio de analistas del Banco Nacional Eslovaco revela que el calor tiene un impacto directo y significativo sobre la actividad de las empresas. Según su investigación, que relaciona los datos financieros de las empresas eslovacas con los registros meteorológicos de 2013 a 2023, un aumento de un grado en la temperatura media del verano provoca en los sectores más sensibles al calor una caída de casi siete puntos porcentuales en la facturación. En una empresa con un millón de euros de ingresos, la pérdida media sería de unos 70.000 euros. Los efectos son especialmente importantes en la agricultura, la construcción, la industria y el transporte, sectores que en conjunto generan alrededor del cuarenta por ciento del valor añadido de la economía eslovaca. El calor reduce la productividad de los trabajadores, obliga a introducir más pausas y a reorganizar los horarios. También afecta a las máquinas, que pueden sobrecalentarse, y aumenta los costes de refrigeración. Los economistas advierten de que solo una pequeña parte de las empresas está invirtiendo en medidas de adaptación, como sistemas de refrigeración o tecnologías más resistentes al calor. La mayoría opta por reducir costes o recurrir a créditos a corto plazo para superar las pérdidas del verano. El Banco Nacional considera que esta estrategia será insuficiente si, como apuntan los escenarios climáticos, las olas de calor y las sequías se vuelven más frecuentes e intensas. La situación más grave se registra actualmente en el campo. El director de la aseguradora Agra Poisťovňa, Dalibor Bán, afirma que la sequía ya ha provocado daños de varios cientos de millones de euros en la agricultura eslovaca. En algunas regiones, desde mediados de junio ha llovido más de un 75 por ciento menos que la media de los últimos diez años. A la escasez de precipitaciones se suman numerosos días con temperaturas superiores a los treinta grados. Hasta el diez de agosto se habían contabilizado 38 en la estación meteorológica del aeropuerto de Bratislava. Los daños afectan prácticamente a todo el país y a cultivos como el maíz, las patatas, la remolacha azucarera, la soja y los pastos, además de algunas cosechas de cereales y colza. La falta de lluvia está provocando también una escasez de forraje para el ganado. Dalibor Bán subraya que los grandes daños por sequía, que anteriormente se producían aproximadamente una vez cada diez años, se registran ahora cada dos o tres. A su juicio, esta evolución confirma que la agricultura se encuentra entre los sectores más amenazados por el cambio climático. Sin embargo, solo entre un diez y un quince por ciento de las explotaciones comercialmente aseguradas habría contratado un seguro frente a este riesgo. Los analistas del Banco Nacional reclaman, por ello, mayores inversiones en adaptación y apoyo específico a los sectores más vulnerables. Advierten de que invertir hoy para hacer frente al calor puede resultar mucho menos costoso que asumir mañana las consecuencias de una pérdida creciente de productividad.

Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR

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