Eslovaquia celebra la Fiesta de su patrona, la Virgen de los Siete Dolores

Eslovaquia celebra la Fiesta de su patrona, la Virgen de los Siete Dolores

Este martes, 15 de septiembre, Eslovaquia celebra una de sus fiestas más características: la festividad de la Virgen de los Siete Dolores, Sedembolestná Panna Mária, patrona del país. Una celebración religiosa que, para los eslovacos, es también una expresión de historia, tradición e identidad nacional. La devoción a la Virgen Dolorosa se remonta a la Edad Media. La primera referencia documentada a la festividad de los Siete Dolores aparece en el año 1412, en el contexto de un concilio celebrado en Colonia. Pero el gran centro de esta tradición se encuentra en Šaštín, en el oeste de Eslovaquia. Allí se levanta la basílica nacional de la Virgen de los Siete Dolores, destino de una de las principales peregrinaciones religiosas del país. Pero, ¿qué representan esos siete dolores? Según la tradición cristiana, son siete momentos de especial sufrimiento en la vida de María: desde la profecía de Simeón sobre el destino de Jesús, pasando por la huida a Egipto y la pérdida del niño Jesús en Jerusalén, hasta el camino de la cruz, la crucifixión, la muerte de Cristo y el momento en que María recibe el cuerpo de su hijo. La imagen es, en definitiva, la de una madre que permanece junto a su hijo en el momento más doloroso. Y esa figura terminó adquiriendo un significado especial para los eslovacos. Durante siglos, en momentos de guerras, conflictos y dificultades, la población acudió a la Virgen Dolorosa buscando protección y consuelo. La devoción llegó a estar tan arraigada que, en 1927, el papa Pío XI proclamó oficialmente a la Virgen de los Siete Dolores patrona de Eslovaquia. Desde entonces, cada 15 de septiembre, miles de peregrinos se reúnen especialmente en Šaštín para participar en las celebraciones religiosas. Una tradición que continúa plenamente vigente en la Eslovaquia del siglo XXI. De hecho, la basílica de Šaštín recibió en 1995 la visita del papa Juan Pablo II, que coronó allí la venerada imagen de la Virgen. Y en 2021 fue el papa Francisco quien acudió al santuario durante su visita a Eslovaquia. Sin embargo, la celebración de este año tendrá una particularidad. Aunque el 15 de septiembre continúa siendo oficialmente un día festivo, en 2026 no será día de descanso laboral. La medida forma parte de la política gubernamental de consolidación de las finanzas públicas y afecta excepcionalmente a esta fecha. Por tanto, para muchos eslovacos, el martes será un día de trabajo normal. La festividad religiosa, sin embargo, mantiene todo su significado. Porque la Virgen de los Siete Dolores no habla solamente del dolor. Habla también de la esperanza, de la fortaleza y de la capacidad de permanecer junto a los demás en los momentos difíciles. Y quizá por eso, más allá de las creencias de cada persona, la Virgen de los Siete Dolores continúa ocupando un lugar tan especial en la memoria y en la identidad de Eslovaquia.

Hilari Ruiz de Gauna i Torres Foto: TASR

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