El 5 de junio conmemoramos el aniversario del nacimiento del poeta andaluz Federico García Lorca. Para nosotros, este día no es solo un aniversario literario. Es la historia de cómo un pintor eslovaco se negó a guardar silencio mientras, a miles de kilómetros de distancia, la libertad agonizaba. Cuando un pintor eslovaco alzó la voz por España: Cuando en 1936 ejecutaron a Lorca en Granada, esto conmocionó a toda la opinión pública cultural europea. La respuesta artística más contundente desde Eslovaquia vino de la mano de Ján Mudroch, maestro de la metáfora silenciosa y el sentimiento profundo: el cuadro «El poeta asesinado» (1939) en el que el pintor no pintó una ejecución sangrienta, sino una angustia silenciosa. El cuerpo inerte del poeta en su lienzo se pierde en la oscuridad, de la que solo emergen las manos y el rostro, símbolos de la creación silenciada. Hay un mensaje oculto: en 1939, cuando se creó el cuadro, una época oscura ya se cernía también sobre Eslovaquia. A través de la figura de Lorca, Mudroch clamaba contra la falta de libertad. Mientras Mudroch pintaba este dolor, otros grandes de Eslovaquia le dieron voz. Gracias al trabajo de toda una vida del hispanista Vladimír Oleríny y a la aportación poética de Štefan Žáry, hoy conocemos la pasión de Lorca en nuestra propia lengua.
Lorca y su repercusión en Eslovaquia
19. 06. 2026 14:05 | Cultura
Mária Mangová Foto: www.wikipedia.org